Mostrando entradas con la etiqueta PRODUCCIÓN TEXTUAL (Curso 2013/2014). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PRODUCCIÓN TEXTUAL (Curso 2013/2014). Mostrar todas las entradas
viernes, 6 de junio de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
El científico loco
![]() |
| Los cubos de la memoria. |
Este fin de semana fui a
un lugar maravilloso con mi familia. Jugábamos con la arena, nos
bañábamos, pero a mi madre le apeteció montarse en unos de las
yates, ya que no costaba muy caro. Cogimos ese yate, pero claro, con
un chófer. Yo le dije a mi madre que me daba un poco de miedo ,eso
de ir en yate, pero ella me dijo que no pasaba nada ya que contábamos
con un chófer de cinco estrellas, y en caso de emergencia teníamos
salvavidas. Aquellas palabras me calmaron un poco. Allá fuimos
navegando por la mar disfrutando de su olor y tranquilidad. Estaba
cada vez más nerviosa porque el motor no funcionaba bien ,hasta que
por desgracia se paró; se había quedado sin combustible. Nos
pusimos a pedir ayuda, el yate se estaba hundiendo, y no podíamos
hacer nada por lo cual nos pusimos los salvavidas. Con tantos oleajes
y neblina mis ojos no podían contemplar nada. Empecé a gritar ,
pedir ayuda y nadie contestaba. Me quedé dormida.
Al despertar, me
encontraba en una isla extraña llena de áreas forestales y grandes
edificios. Me extrañó ver tantos edificios. Entre ellos había uno
que destacaba más que los otros por su color amarillo y su puerta
abierta. Entré y me encontré con un señor mayor de pelo canoso,
ojos negros con un bello bigote blanco, y vestido de científico.
Éste había tenido un retraso mental de joven que le había afectado
la inteligencia; por eso se había ido a vivir allí. Me preguntó
qué hacía por esa isla sola sin nadie. Me invitó a entrar, me dio
comida y refugio. Le conté todo lo que me había pasado y lo
comprendió. Me comentó que él no era un verdadero científico
porque estaba ya un poco mayor, y me contó que tenía una barca
antigua, la cual sacaría, le limpiaría el polvo y yo saldría de
allí. Eso hice, pero no sola, me acompañó aquel científico
llamado Clark Aston.
Cuando regresé, allí
estaba mi familia adorada de la que nunca más me separaría. De
esta forma, Clark Aston se convirtió en uno más de la familia.
Mª José Chamizo, 1º ESO B
Fotografía: Marta Gil
miércoles, 29 de enero de 2014
La caja mágica de palabras
Alí seguía montado en su dromerario aunque se adivinaba por la cara del dromerario que estaba muy cansado y sus patas casi no podían moverse por la temperatura de la arena, por ello el dromerario sintió un gran gusto cuando encontraron una cabaña en la que vivía un hombre raro que parecía un mago. Alí entró y vio una serpiente y la mató, entonces el dueño de la cabaña, que era un mago, lo mandó al espacio interestelar, pues resultaba que esa serpiente era la que necesitaba para transformar piedras en oro.
Aymane Meskini. 1º de ESO C
Fotografía: Marta Gil
viernes, 10 de enero de 2014
"La vida eterna"
Este verano fui con mi familia a la playa y decidimos dar un paseo con nuestras motos de agua. Intentamos no alejarnos, pero la corriente nos llevó más lejos de lo que esperábamos.
Cuando decidimos volver, una ola
bastante alta nos separó.
En el horizonte vi una gran mancha que
flotaba sobre el agua, al acercarme descubrí que era una isla
cubierta de una hermosa vegetación. Decidí buscar ayuda allí.
Empecé a caminar por medio de aquella
isla con gran diversidad florística. Había árboles frutales
cargados de espléndidos plátanos, mangos, cocos, piñas…
Las plantas presentaban un vigor
sobrenatural, con mayor tamaño y colores más vistosos. Era un lugar
bastante hermoso y se sentía paz y tranquilidad.
Cogí un pequeño sendero que me llevo
al centro de la isla, donde se hallaba un extraño edificio, llamé a
la puerta y me recibió un hombre bajito, regordete y con una nariz
redonda.
Asombrado y con una sonrisa en los
labios me preguntó amablemente cómo había llegado hasta allí y le
conté lo ocurrido. Me invitó a pasar y me sorprendió la
decoración. Todo estaba compuesto por tarros de cristal,
microscopios y extraños aparatos que desconocía.
Empezó a hablar sin venir a cuento. Me
dijo que tenía más de doscientos años, que había descubierto el
remedio para la vida eterna y que no se lo contara a nadie, porque la
gente se volvería loca. Con su secreto el viviría feliz y tranquilo
eternamente.
Me invitó a probar su fórmula, así
viviría eternamente, a lo que conteste que prefería vivir mi vida
normal y volver cuanto antes con mi familia. Pensando que estaba
“como una cabra”.
Me indicó dónde pedir ayuda para
llegar de nuevo a la playa. Encontré a un guarda costa que me llevó
hasta la playa donde gracias a dios mi familia me esperaba sana y
salva.
Fotografía: Marta Gil
Texto: Inmaculada Triguero Hormigo 1ºESO B
Fotografía: Marta Gil
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


